Granada por una Nueva Cultura del Territorio

Murió una luchadora lojeña por la justicia y la igualdad

María Eloísa Martín Rodríguez

Jueves 29 de diciembre de 2016 por Veguita de Graná

María Eloísa se fue físicamente, pero nos dejó un legado de lucha contra la injusticia y por la igualdad que nos alimentará mientras vivamos. En mi Loja natal también se fueron, entre otros, Paqui, Fernando o Narciso. Ni un recuerdo de ellos. Con estas palabrsa quiero sacar del olvido a estas personas, reivindicar su memoria, reconocerlas. Para mí ya son raíces, referentes, alimento, energía que me da fuerzas para no abandonar nunca la lucha por un mundo mejor.

Paco Cáceres Santiago. veguitadegrana@gmail.com

Le envié un mensaje a María Eloísa para quedar una mañana y tomar café. No recibí respuesta. Pensé que debido a su enfermedad no tendría ganas. Dos semanas después me enteré que había muerto. La última vez que me vi con ella fue en una cafetería de la avenida de Cervantes. Se presentó con un viejo amigo, Miguel Benlloch, al que no veía desde hacía décadas. En esa ocasión sostuvimos una amena charla aderezada de recuerdos, utopías vivas, pasadas luchas y sueños que la edad no han envejecido. Recuerdo el entrañable ambiente que crearon nuestras palabras, gestos y miradas. Aquello había que repetirlo, debíamos volvernos a ver pronto. No pudo ser. Ahora paseo mi recuerdo por esos últimos momentos que nos regalamos. María Eloísa fue una luchadora lojeña a la que le perdí pista en los años ochenta. A partir de entonces mi profesión de maestro me llevó a distintos lugares hasta aterrizar en El Coronil. Muchos años después retomé el contacto con ella. Supe que de su militancia en organizaciones políticas y sindicales de izquierda había pasado a formar parte del PSOE granadino. Sin duda alguna pensó que desde las instituciones podría trabajar de lleno en políticas sociales en favor de los desfavorecidos. Ignoro el día a día de ese tiempo. No obstante, cuando la reencontré, la vi desencantada de la política, pero nunca de su militancia a favor de los más necesitados de la sociedad.

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En el centro de la foto, María Eloísa

Fuera de etiquetas, María Eloísa fue una mujer tremendamente humana a la que le hacían estallar las injusticias. Contra ellas luchó toda su vida, involucrándose en primera línea en la defensa de los trabajadores y familias humildes lojeñas. De una de éstas procedía y empezó a trabajar como dependienta de una tienda siendo prácticamente una niña. Hoy escribo estas palabras porque como les pasó a Paqui Fuentes, pionera en el movimiento cooperativo textil de los años setenta, Fernando Piqueras, militante histórico comunista, y Narciso Calvo, anarcosindicalista preso en cárceles franquistas y, para mí, la persona que más influyó en mi vida. Digo, como les pasó a ellos, se nos fueron sin que quedara escrito ni un recuerdo de su entrega por una sociedad justa.

Nos flaquea la memoria y cuando ésta falla, nos desligamos de nuestras raíces. No sabemos de dónde venimos ni quiénes entregaron parte de su vida en la construcción de sociedades justas, humanas, sin explotación. Cuando esto pasa nuestros referentes no son los que lucharon por nosotros, porque seamos mejores humanamente hablando. Nuestros héroes son futbolistas, cantantes, actores o políticos de tres al cuarto. Escogemos un modelo cultural que lejos de liberarnos nos esclaviza. Por eso necesitamos la memoria histórica, para saber de dónde venimos, pero también la historia más cercana, más reciente, necesita nuestro reconocimiento. Muchas veces lo olvidamos. Enterramos en el anonimato a personas que lo entregaron todo aun a cambio de no tener vida propia.

Estudiar la historia del movimiento obrero me ayudó a situarme en la propia historia de los de abajo, es decir, de mi propia historia, de mi propia cultura. Descubrí que en mis raíces estaban escritas todas las luchas, sentimientos colectivos, ideas y entrega personal por conseguir que la Tierra fuera un lugar justo, humano y fraternal, donde desapareciera la explotación del ser humano por el ser humano. En ese estudio también aprendí que la clase dominante siempre empleó la fuerza de la represión, asesinatos, cárceles, manipulación y guerra ideológica para que esas conquistas fueran fallidas y ellos pudieran seguir con sus privilegios absolutos. Soy pues una rama alimentada por esas raíces históricas. Esa es mi historia colectiva, de la que estoy orgulloso. Por eso sé que ningún derecho nos llegó por arte de magia; ni monarquías, ni burguesías ni banqueros ni gobiernos nos regalaron nunca nada que no hubiera sido sudado gota a gota.

Ahí sitúo, en mi Loja natal, a María Eloísa, a Paqui Fuentes, a Fernando Piqueras, a Narciso Calvo y a otros que vivos o ya fallecidos, desde diferentes ideologías, desde diferentes luchas contribuyeron dando lo mejor de sí para que todos podamos llevar una vida digna y desarrollar nuestras potencialidades como seres humanos. Me siento orgulloso de haber compartido con ellas y ellos, de haber soñado, reflexionado y actuado para que fuera posible una vida mejor para todos.

Le dije a María Eloísa que quería hablar con ella porque me tenía que ayudar. Tenía intención de escribir sobre la memoria de las luchas y sueños, no ensoñaciones, de los años 70 y principios de los ochenta en Loja. Ella me podría aportar mucho. No ha podido ser. Lo he hablado también con viejos amigos que vivieron y se involucraron de una u otra forma en la época que cito; Antonio Gámiz, Ana Valenzuela, Miguel Martín... Con ellos quiero reconstruir la memoria, para que se sepa que hay raíces de inconformismo, de luchas emancipatorias en nuestra Loja querida. Para que no cambiemos de referentes y quitemos los que lo dieron todo por nosotros y pongamos en nuestros altares a los que quieren esclavizarnos. Escribiré, escribiremos, para que las Marías Eloísas que se van, tengan siempre un reconocimiento por una vida de entrega contra las injusticias, la desigualdad y los derechos humanos.

María Eloísa, Paqui, Fernando, Narciso. Lojeños que nos habéis dejado un legado de luchas para que la humanidad merezca llamarse así. Abrazo vuestro recuerdo. Antes ramas hermanas, ahora sois para mí mis raíces de lucha más cercanas. Me alimentáis.


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