Granada por una Nueva Cultura del Territorio

A un paso de Granada, la Vega, siempre

Paseo para conocer la Vega más cercana a la capital

Lunes 26 de octubre de 2015 por Veguita de Graná

Sabías que Winfried Häfner, paisajista alemán decía que Granada es como una ciudad de litoral? ¿Sabías que la acequia Gorda llegó a tener 75 aprovechamientos industriales? ¿Sabes por qué en el Realejo hay tantas calles que se llaman Molino, Molinillos...? ¿Sabías que García Lorca se inspiró en su prima Clotilde García Picossi, que vivía en la Huerta del Tamarit, para escribir doña Rosita la soltera y alguna anécdota de la Casa de Bernarda Alba...? Todo eso y mucho más lo hablamos en un paseo por la Vega que nos llevó desde el botellódromo a la Huerta del Tamarit. Los paseantes eran del Área de Medio Ambiente del Centro de Adultos de San Matías
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Este paisaje de vega podemos verlo en este otoño por el que cabalgamos

Paco Cáceres. veguitadegrana@gmail.com

Estamos en el botellódromo; la circunvalación tapa la Vega

Salir desde el botellódromo para dar un paseo por la vega no es casual. Nos sirve para entender las palabras de dos personas; una poeta, Rafael Alberti, que decía que “Granada vive en permanente abrazo con la Vega”, nos lo contó Luis García Monero. La otra es Winfried Häfner, uno de los arquitectos paisajistas más prestigiosos de Berlín. Brígida Gallego, periodista, le preguntaba a Häfner (Ideal 9-12-2005) “¿;cuáles eran los grandes errores cometidos en los últimos años en Granada?” .

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La circunvalación rompe el abrazo de Granada con su vega

El paisajista alemán respondía : “Sin duda, la circunvalación. Granada, por su situación entre la montaña y la vega es como una ciudad de litoral. El borde que correspondiera al mar está ocupado por la vega y la circunvalación es el muro en forma de carretera que nos impide ver el mar, es decir, la vega. Una situación similar tenía Barcelona en los años 80, pero ellos enterraron la autopista para crear una relación visual con el mar. Lo que no veo no puedo apreciarlo y Granada debería hacer las paces con la vega, enterrar la circunvalación por lo menos desde el río Genil al río Beiro, y hacer una especie de paseo marítimo desde el que poder contemplar la vega”.

Alberti nos señaló el abrazo con la vega y el paisajista alemán el rompimiento visual que significó la circunvalación. Y recordando esto empieza nuestra visita. Estamos a escasos metros de la vega y sin embargo no la vemos. Pero es más, en ese nudo de coches, muchas veces atascado, ¿a qué niño dejarían sus padres que fuera a la vega? ¿A qué persona le apetece cruzar ese infierno de coches...? ¡Inseguridad! Es nuestra primera enseñanza del paseo; el desagradecimiento de Granada con el espacio que le dio de comer y bienestar durante siglos. Las personas que participan miran al frente y ven el muro, los ruidos, la inaccesibilidad, el rompimiento, la falta de sensibilidad institucional con la vega... Comprenden perfectamente lo que decimos.

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"Zona agrícola o a regenerar como agrícola..." Pasada la circunvalación por la zona de Méndez Núñez tenemos esta estampa. el PGOU no se cumple

“Zona agrícola o a regenerar como agrícola”

Seguimos. Tenemos que cruzar dos pasos de peatones que, como todos, no siempre se respetan. Cruzada la frontera, nos encontramos con otro espectáculo. Le decimos al grupo que tenemos que darles otro mal trago. Estamos en la zona conocida como Huerta del Rasillo, el Cañaveral; según las normas urbanísticas aprobadas por el ayuntamiento de Granada “zona agrícola o a regenerar como agrícola”. Literatura barata; aquí ponen año tras año el circo... ¿Y van...? Unos metros más al sur hay un inmenso chalet ilegal, Y un poco más al oeste una finca ha estado funcionando como almacén de materiales del metro, con ruidos, cambiando aceites, contaminando. ¿Responsables?; la Consejería de Obras Públicas y el Ayuntamiento. Los dos que tenían que vigilar que la vega sea vega. ¡Ah! Y hace unos años el Ayuntamiento de Granada quiso colocar aquí el ferial; una franja de 200 metros desde esta salida de la autovía hasta el río Beiro (1 kilómetro). ... “O a regenerar como agrícola” dice el PGOU. Curiosamente, el mejor mirador de la vega por estos lares es la circunvalación. Pretendimos hacer fotos de las vistas, pero imposible, ¿qué loco pararía en la autovía para ello? Y por debajo está todo vallado, no se puede acceder... Eso sí, muchas veces se ha dicho “la Vega está abandonada”, son personas que se dejan llevar por esa imagen que se ve desde la circunvalación, pero cuando nos adentramos en el interior de la vega cambia nuestra percepción; cultivos, árboles, acequias, huertas...

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Llegamos a la acequia Gorda. Vemos los partidores que repartirán el agua por toda la zona

Ahora toca disfrutar. Caminamos por el carril bici que va hacia Churriana. Maizales todavía sin recolectar y árboles de distintos tipos. Al fondo, como siempre, la Sierra. Estamos en el área 11 de Vega según el documento “Ordenación y Protección de la Vega” (1998). “Interfluvio Beiro-Genil en la llanura aluvial”. Entresacamos algunas características; “Unidad de Vega claramente confinada entre los ríos Genil y Beiro y la Circunvalación de Granada, bien irrigada a partir de la acequia Gorda y feraz, donde proliferan árboles y setos; por tanto de máximo valor productivo-ambiental... en la franja más próxima a la ciudad de Granada (están) las tradicionales “huertas” de los arrabales (...), en unos casos por la dedicación agrícola hacia las hortalizas, en otros, los más importantes, por haber adquirido la clara función de huertos familiares, con dedicación a tiempo parcial y destino al autoconsumo, entre docenas de antiguas casas de campo remozadas y nuevas edificaciones residenciales en ocupación extensiva. La componente vegetal está constituida por multitud de árboles frutales y ornamentales entre los más extendidos herbáceos...” Recordemos que esto se publicó hace 17 años. Recomendaba una serie de medidas de conservación de este espacio... Incumplidas.

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Presa Real, lugar donde toma el agua del Genil la acequia Gorda. Está en Cenes

Un poco de historia de la acequia Gorda

Seguimos con el paseo y nos topamos con la acequia Gorda. Allí, junto a los partidores hablamos esta infraestructura hidráulica; utilizamos las enseñanzas de José Carlos Romera, secretario de la Comunidad de Regantes de dicha acequia, y párrafos de la Tesis Doctoral de Carlos León: “”Origen y evolución de los sistemas de riego, ingenios hidráulicos y abastecimiento de agua de la Acequia Gorda del río Genil en Granada” (2011). También recurrimos a nuestras propias vivencias construidas en los múltiples paseos por esta emblemática acequia.

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Aunque el molino de la Torrecilla no funciona, el agua sigue entrando así en los restos del molino, uno de los más antiguos de Granada

La toma de agua la tiene en la Presa Real, a la altura de Cenes de la Vega, cerca del Asadero. El primer tramo está lleno de biodiversidad, con toda clase de árboles y de sonidos de pájaros. Es como un pequeño río lleno de vida. Tiene propiedades medicinales; es recomendable contra la depresión y los corazones tristes. Está lleno de rincones con la luz brillando en el agua y dando fuerza a los múltiples colores de los árboles y plantas a los que les da vida. Sigue por encima del barrio de la carretera de la Sierra, entre restos de algún molino, hasta que se adentra en la ciudad y la esconden. Reaparece por la rotonda de Recogidas hacia la vega.

La acequia Gorda riega actualmente unas 2.000 hectáreas de Vega desde Cenes hasta Atarfe, donde ya recogen los sobrantes. Su construcción se sitúa entre los años 1073 y 1090. si bien, según Carlos León, puede ser muy anterior y a lo que se refieren los textos estudiados es la construcción del ramal conocido como “Arca de la Ciudad”, que tomaba agua de la Acequia Gorda para suministrarla a los barrios meridionales de la recién creada Medina Garnata. Este ramal pasaba por el entorno de la actual calle Santiago, lo que permitió el abastecimiento, el riego de huertas y la implantación de numerosos talleres que empleaban la fuerza motriz del agua en esta zona dela ciudad. Posteriormente, en época almohade se construyó la Acequia del Cadí para el abastecimiento y riego de la zona del Campo del Príncipe, situada a una cota superior que la zona servida por el citado ramal dela Acequia Gorda. Por esa época también fueron construidas otras acequias urbanas como las de Aynadamar, Axares o Romayla.

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Molino de los Morente. La acequia Gorda llegó a tener hasta 75 aprovechamientos industriales

De la acequia Gorda se derivaron hasta cinco acequias: Arabuleira y Tarramonta, que regaban (riegan hoy día) las tierras de Armilla, Churriana, Cúllar Vega y Vegas del Genil. que quedaban en la margen izquierda del río Genil; Acequia de la Ciudad o Arca del Agua, que fue destinada al suministro de agua a los barrios meridionales de Granada; Acequia del Jaque del Marqués de Mondejar, cuyas aguas se destinaban al riego de la alquería de Maracena y Acequia de Santa Fe para el riego y abasto de sus tierras.

Dada esta explicación, observamos los partidores, cómo se repartía el agua a partir de este punto y vemos cómo la acequia se extiende por la Vega hacia la Puleva, borrdea la Chana y se mete para Atarfe. Nosotros seguimos nuestro camino junto a ella y llegamos al camino de Purchil, junto a la carretera vemos el molino harinero de La Torrecilla. Uno de los más antiguos que aprovechaba las aguas de esta acequia.

¿Y cuántos molinos había? Recurrimos de nuevo a la tesis doctoral de Carlos León: “En el plano Diseño del Río Genil realizado en 1751 por Thomas Ferrer y José Toxar ya aparecen grafiados los molinos más antiguos como el de Los Dolores, Corregidor Alto, Corregidor Bajo, Marqués, Sagra, Alvarillo, Capitán, San Martín, Mendoza, Cerezo, Nuevo y Torrecilla. Muchas de las instalaciones industriales que aprovechaban el agua de la Acequia Gorda eran molinos harineros y pequeños talleres artesanos que ya existían en la Edad Media, desapareciendo algunos con el paso del tiempo y surgiendo otros nuevos. Prueba de ello es que en las Ordenanzas de 1882 aparecen inventariados cincuenta aprovechamientos industriales, mientras que una actualización realizada en 1930 el número se amplía hasta setenta y cinco”.

Continúa Carlos León: “Evidentemente, hasta la llegada de la electricidad a Granada en el año 1883, la única manera de suministrar energía a las instalaciones industriales y artesanas era mediante la acción hidráulica, motivo por el cual la Acequia Gorda ha desempeñado un importante papel en el desarrollo económico de la capital granadina y de los pueblos limítrofes. Este servicio ha sido prestado ininterrumpidamente hasta la década de 1970, no existiendo en la actualidad ningún artefacto movido por sus aguas. La trascendencia que la Acequia Gorda tenía para la ciudad queda de manifiesto al comprobar cómo era representada en todos los planos cartográficos que se hacían de Granada.”

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Seguimos la acequia Gorda entre huertas y árboles de todo tipo

Después de ver el molino derruido de la Torrecilla caminamos entre bellas huertas y desembocamos en el molino de Morente. Nos acercamos para ver cómo entraba el agua en el molino. Hablamos de cómo es posible que estos molinos se caigan sin que se haga nada. Empezamos a soñar; se podrían utilizar para que las asociaciones pudieran tener encuentros a un paso de Granada y en un entorno inigualable... o como turismo rural... o como museo... Lo que sea pero que no se caiga.

Recordamos no sólo las huellas que dejan estos molinos a lo largo de la acequia. También las que ha dejado en el callejero, sobre todo del Realejo. Reproducimos el punto 2 de la Resolución de 2 de noviembre de 2006,de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se resuelve, con carácter genérico, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, la Casa–Molino de Ángel Ganivet, en Granada: “ El inmueble tiene su origen en un molino de época árabe del que se conservan cinco bóvedas de piedra. Bajo éstas pasa la acequia Gorda del Genil, construida por Ahmed ben Jalaf en el año 1073, elemento que posibilitó la aparición de huertas, molinos y quintas de recreo. El edificio corre paralelo a la citada acequia, que desde época árabe ha estado jalonada por molinos harineros y molinos de papel, algunos de los cuales todavía, en la zona del Realejo, se conservan como testimonio de un modo de vida fuertemente arraigado. Este tipo de construcciones eran las que formaban el arrabal del Neched que se situaba entre la Bib–Neched (Puerta de los Molinos) y la Huerta Zafaina, ocupando lo que actualmente son Las Palmas y la Cuesta de Los Molinos. La toponimia de las calles muestra la importancia de los molinos en este lugar, repitiéndose los nombres que hacen referencia a dicha industria: calle Molinos, calle Molino del Capitán, calle Molino de Santa Ana, calle del Molinillo, placeta del Molinillo, Ribera de los Molinos y Cuesta de los Molinos.”

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Los huertos el Neptuno maravillan a los paseantes

Los huertos siempre maravillan

Nuestros pasos entre almeces, nogales, álamos, higueras, acacias, caquis, etc. nos llevan a los huertos del Neptuno. Nos recibe Juan Manuel López, uno de los vecinos y agricultores que crearon la asociación de las Huertas y que junto a Necesitamos la Vega (antecesora de Salvemos la Vega) se opuso a que el Ayuntamiento instalara el ferial de Granada en esta zona.

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Juan Manuel López, en el centro, defensor de la Vega nos enseña los huertos

Gracias a esa lucha se consiguió parar el proyecto (fue años después cuando se quiso llevar al Cañaveral, también con gran oposición de agricultores, vecinos y Salvemos la Vega) Juan Manuel nos enseña los casi cuarenta huertos, los caballos, las gallinas... Ves un auténtico disfrute por parte de los visitantes, que se interesan por el nombre de algunas plantas, formas ecológicas de combatir los insectos, etc. Hubiéramos echado allí el día, pero teníamos que seguir nuestro recorrido.

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El huerto tamibén tiene gallinas, pavos, caballos...

Seguimos por la acequia Gorda, siempre en dirección contraria a la del agua, y nos encontramos a un lado de ésta una gran cantidad de piedras, huella de lo que fue un estanque de lino y cáñamo. Las piedras se echaban para que estos productos quedaran cubiertos de agua y así, después, poderle sacar mejor las fibras. Unos pasos más entre huertas y termina el callejón de la acequia Gorda. Entramos en la calle Virgen Blanca. Antes de entrar en la rotonda de Recogidas vemos por última vez la acequia descubierta. Por la ciudad de Granada está cubierta.

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A partir de aquí, metiéndonos en Granada, la acequia se esconde
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Por San Antón, antes podìamos ver la acequia

A la huerta del Tamarit

Nos adentramos en el Callejón de los Nogales, camino que desemboca en el río Genil. El paseo transcurre entre un ramal de la acequia, plátanos de sombra, huertas, algún secadero y mucha arboleda. A unos cientos de metros divisamos la huerta del Tamarit, lugar lorquiano y última parte de nuestro paseo. Nuestra fuente de información es ahora un bello reportaje publicado en http://www.granadahoy.com/article/granada/436934/dona/rosita/la/soltera.html. Hablamos de Clotilde García Picossi, prima de Federico García Lorca. El tío Frasquito, tío de Lorca, compró estas tierras para estar cerca de la Huerta de San Vicente, propiedad de los padres del poeta. Lugar bonito hasta por la dirección, decía Lorca: “Huerta de Tamarit, pago de Faragüit...” Clotilde contaba que con ella “salió el niño Federico, por primera vez a un escenario a actuar de comparsa, en la zarzuela La alegría de la huerta, en unas funciones de aficionados que organizaban en un corralón de Fuente Vaqueros. Ella calculaba que tendría entonces ocho o diez años, y su primo tres o cuatro. Salían vestidos de gitanillos”.

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Estamos en la huerta del Tamarit, disfrutando de las historias de Clotilde García Picossi, prima de Federico García Lorca

“La Huerta del Tamarit, palabra que significa en lengua árabe abundante en dátiles, tan ligada emocionalmente a la vida y a la obra de García Lorca, le dio nombre a uno de sus más importantes libros de poemas, Divan del Tamarit. Empezó a escribirlo en 1931, sin embargo sería su obra póstuma.”

Dicen que Federico se inspiró en su prima para escribir algunas cosas de su obra. En una entrevista que reproduce el libro de Antonio Ramos Espejo “El cinco a las cinco con Federico”, Clotilde García Picossi recuerda aquellos dos vestidos que debía estrenar, cosa que le impidió la muerte de su abuelo: "Era una cárcel llevar luto. Yo tenía aquella ropa tan bonita. Y no podía estrenar aquel vestido. Entonces cogí y me vestí con todos los abalorios que tenía. Con muchos adornos, muchas cosas, los zapatos de color. Me vestí y sali al corral, ¡pío, pío, pío ... ! para que me vieran por lo menos las gallinas. Como no era cosa de salir a la calle..." (Este entrecomillado lo extraemos de http://elpais.com/diario/1987/03/07/cultura/542070008_850215.html). Parece que en este anécdota se inspira Federico para escribir el pasaje donde Adela, la hija menor de Bernarda Alba, de luto tamibén, pasea su vestido verde entre las gallinas. También se dice que el nudo central de Doña Rosita la soltera surgió de la vivencia amorosa de su prima hermana Clotilde García Picossi. “Era novia de Máximo Delgado García, hijo de la hermana de su padre y por lo tanto primos hermanos, quien se fue a Tucumán (Argentina), y allí se casó con otra. En la obra, el novio-primo, a través de sus cartas, mantiene la ilusión a lo largo de su vida, de volver y casarse con ella. Con desplazamiento temático y datos dispersos de la realidad, Lorca lo transforma en materia dramática. Él se propuso hacer una comedia de la cursilería, de una ciudad como Granada, una sociedad atávica, alienante para la mujer, que la obligaba a aceptar pasivamente formas de vida, como dogmas inviolables”. Si bien, Clotilde decía que ella no era como Rosita porque “yo, a pesar de permanecer soltera, no esperé a mi novio toda la vida”. Cuando el primo-novio invitó a Clotilde a irse con él a Tucumán, ella respondió; “Ni me caso ni me voy contigo. Puedes irte cuando quieras". Vamos terminando. Recordamos al grupo que la mujer de un agricultor del lugar que conoció a Clotilde nos comentaba que era una mujer “ocurrente, alegre y un poco coqueta, no importaba la edad”.

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Así, con el almez en la parte superior de la foto, se ve la huerta del Tamarit desde el Genil en este otoño de 2015

Las campanas de la Vega y los turnos de riego

Hacemos unos últimos comentarios. Los agricultores relataban que hasta 1992, antes de la construcción de la circunvalación, cambiaban las tornas de riego teniendo en cuenta los toques de la campana de la Torre de la Vela. Después, con los ruidos de la carretera eso fue imposible. Hubo que recurrir al reloj. Señalamos, por otra parte, el impacto visual que provocan los mamotretos de la Caja de Ahorros de Granada, perdón, el BMN. Esos edificios tapan parte de la Sierra y desde la Vega provocan un gran impacto visual. Tamibén recordamos que el POTAUG tiene prevista una carretera a escasos metros de la huerta del Tamarit. Ese despropósito provocó protestas por parte de los defensores de la Vega y de la propia familia de Lorca. Se paró la cosa, pero el proyecto aún sigue en pie.

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Y así se veía la huerta en la primavera de hace unos años

Salimos de la huerta. El grupo con Antonio Jesús Aguilar, el profesor, salen por el camino hacia el Genil y desde ahí van río abajo. Nosotros, Manuel Morales, amigo de Dúrcal y yo, nos encaminamos río arriba y desaparecemos por las calles del Zaidín.

Hasta el próximo paseo.


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