Granada por una Nueva Cultura del Territorio

Proteger y dinamizar el medio rural y dignificar a sus postergados héroes es nuestra responsabilidad con las generaciones futuras y clave en la supervivencia del medio urbano

Manuel Cala Rodríguez, colaborador de otragranada.org

Lunes 15 de octubre de 2018 por Veguita de Graná

El mundo se está concentrando mayoritariamente en zonas urbanas; actualmente es el 56% de la población. En España es el 80% respectivamente. Manuel Cala, autor de este artículo, constata que en el mundo hay grandes desequilibrios poblaciones y se generan fuertes flujos migratorios. Con Asia concentrando gran parte de la población, Occidente puede dejar de ser el centro económico en los próximos decenios. Mientras tanto, los grandes problemas siguen sin resolverse para la mayoría del planeta y presumiblemente las generaciones futuras tendrán que afrontar una seguridad incierta. Manuel Cala hace un largo listado de agresiones a la habitabilidad en el planeta es numeroso y denuncia un hecho preocupante; que el ser humano experimenta una pérdida del contacto directo con la naturaleza, en pro de ambientes más “artificializados”. Manuel nos recuerda que “la tierra es nuestra casa, y que de momento no disponemos de otro planeta para la mudanza”. En esta relación con el planeta, son las generaciones futuras las que lo tienen más crudo, por ello, el autor se pregunta; “¿por qué no introducir la figura del “Defensor de las Generaciones Futuro de modo que se permita tratar todos los asuntos también desde los intereses de los que están por nacer?” “¿por qué no valoramos más que la supervivencia en el medio urbano es una deuda con nuestros antepasados, una necesidad en nuestro presente y una responsabilidad para con las generaciones futuras, incluidas las rurales?”
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Cuando protegemos y dinamizamos el medio rural pensamos en la futuras generaciones. Foto tomada de internet

Manuel Cala Rodríguez, es Presidente de GRAECO, miembro de Salvemos la Vega, colaborador de otragranada.org

Hasta no hace mucho tiempo, la población rural era más numerosa que la urbana; sin embargo, a partir de los inicios del siglo pasado (espacio de tiempo poco significativo si se compara con la existencia del ser humano en la tierra), una parte importante de la humanidad habita en grandes urbes, muy alejada del contacto directo y habitual con los elementos naturales. Incluso hoy día son bastantes las personas que desarrollan su vida en pequeños habitáculos que dan a patios y/o calles donde apenas llega tan siquiera el sol, siendo artificial la luz que reciben durante el día, debido a la concentración, altura…, y/o proximidad de los edificios.

Significar que, desde el comienzo del siglo XX, la evolución de la población mundial emprendió un crecimiento sorprendente. Si unos 1650 millones de personas habitaban la Tierra en el año 1900, en la actualidad somos unos 7350 millones, de las cuales más de una tercera parte se concentran en China y en India.

Aunque dos terceras partes de las poblaciones son pueblos, la mayoría de los españoles vivimos en zonas urbanas

Tendemos a juntarnos de manera asimétrica. De una parte, nos concentramos en grandes aglomeraciones poblacionales apiñadas en espacios reducidos, algunas formando gigantescas masas humanas; de otra, y contrastando con la anterior, hay extensos espacios muy escasos de residentes, particularmente en zonas ecuatoriales, territorios ocupados por los grandes desiertos, altas montañas o regiones de los polos donde la densidad de habitantes por km2 es extremadamente reducida. Si hace siete décadas, solo la tercera parte de la población mundial se agrupaba en el medio urbano, actualmente se aproximaba al 56%. Durante ese mismo período, en España hemos pasado del 57% en 1960 al 80% respectivamente (DATA, 2018). (1)

Con anterioridad a la Era Industrial, segunda mitad del siglo XIX, la mayoría de la población mundial era rural (no llegaban a 25 las ciudades con más de 100.000 habitantes). En la actualidad hay más 500 aglomeraciones urbanas con un número superior al millón de habitantes. En España, a pesar de que más de las dos terceras partes de las poblaciones son pueblos, la mayor parte vivimos en áreas urbanas.

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Las grandes urbes aumentan; la insostenibilidad también

España ha pasado de tener el 50% de la población activa dedicada a la agricultura a mediados del siglo XX, a tener, hoy, menos del 3%

Bien entrada la Edad Contemporánea, los trabajos artesanales empezaron a perderse, especialmente los agrarios que se practicaban en el sector primario, y con ello la gran cantidad de puestos de trabajo que generaban. Mientras éstos se fueron desplazando a los núcleos fabriles, las ciudades abrían la puerta a la industria y al comercio, empleando para ello la emigrante mano de obra rural. Paralelamente el campo se iba desvirtuando, influido por la introducción de la maquinaria y las innovaciones tecnológicas que fueron desplazando a los utensilios más artesanales, viéndose los campesinos obligados a buscar trabajo en los arrabales de las grandes urbes que se fueron creando para darles cabida. España ha pasado de tener el 50% de su población activa dedicada a la agricultura a mediados del siglo XX, a tener en la actualidad menos del 3% de trabajadores en este sector (ESQUINAS). (2)

Lo que llamamos “Occidente” puede estar destinado a dejar de ser el centro económico y geopolítico del mundo en los próximos decenios

De una manera generalizada, hoy en día, la mitad de la población mundial vive en apenas un 7,4% de la superficie del planeta y masivamente en el sudeste asiático. Lo que llamamos “Occidente” puede estar destinado a dejar de ser el centro económico y geopolítico del mundo en los próximos decenios, demográficamente dejó de serlo hace ya tiempo. Vamos a ver cambios que nadie en la historia ha visto antes (GONZÁLEZ). (3)

Este fuerte desequilibrio ha provocado, y continúa aún, que se incrementen los flujos migratorios, y con ello la expansión de tradiciones, lenguas, religiones, culturas..., especialmente de los países más pobres a los más ricos (de África a Europa, así como del Sur y Centroamérica a EE.UU. y Canadá), además de otras migraciones puntuales de carácter bélico y/o político.

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En el medio rural está la despensa del medio urbano

Mientras tanto, los grandes problemas siguen sin resolverse para la mayoría del planeta y presumiblemente las generaciones futuras tendrán que afrontar una seguridad futura incierta

Esta asimetría poblacional, viene influyendo en el fortalecimiento de preocupantes problemáticas planetarias, que los avances tecnológicos hasta ahora no aportan soluciones esperanzadoras. Mientras tanto, siguen abriéndose cicatrices mundiales a lacras como la malnutrición y el hambre (sin embargo se tira comida a la basura), el deterioro de los recursos naturales, la contaminación global,…. y el cambio climático. La Comunidad Científica, Investigadora y Técnica advierte, cada vez con más alarmada insistencia, que el modelo de desarrollo que estamos amparando desencadena unos resultados, cuanto menos, inesperados, además de confirmar diariamente con numerosas evidencias que los grandes problemas siguen sin resolverse para la mayoría de los habitantes del planeta.

Con cierta preocupación, la sociedad civil apercibe que están escaseando determinados recursos básicos que los seres vivos necesitamos para sobrevivir. Provocado por la inaceptable avaricia económica humana, presumiblemente las generaciones futuras tendrán que afrontar una seguridad futura incierta y bastante acentuada por nuestras especuladoras actuaciones presentes y del pasado reciente. No obstante, esta preocupación planetaria sigue sin valorarse de manera adecuada en otros aspectos no monetarios como la incorporación de los costes socio-ambientales, los trabajos necesarios para la reproducción social, la pérdida alarmante del patrimonio ancestralmente atesorada de generación en generación, etc.

El listado de agresiones a la habitabilidad en el planeta es numeroso

Con mayor insistencia y frecuencia, nos recuerdan que: estamos convirtiendo a la atmósfera que nos rodea en una gigantesco vertedero donde todos los gases residuales tienen cabida; el aire que respiramos está enfermo y de no decidirnos a curarlo su enfermedad se prolongará durante bastante tiempo; la proximidad al pico de extracción del petróleo está asomando; las erradicaciones de fósforo están llegando a su fin; es alarmante la falta de agua y los stocks de especies comestibles; hay una pérdida progresiva de calidad de vida y biodiversidad; son más inseguros los alimentos que consumimos y el agua que bebemos; avanzamos a pasos agigantados hacia un imparable acaparamiento de tierras, ganado y recursos naturales por grandes corporaciones privadas y públicas cuyo afán primordial suele ser ¿el enriquecimiento económico a cualquier precio?….; y el medio natural con sus bienes, de manera generalizada, reciben infinidad de constantes y crecientes agresiones, a pesar de ser indispensables, básicos y limitados para el desarrollo de la vida en el planeta. Es decir, que a menudo las prácticas que realizamos de forma habitual, principalmente en las grandes urbes, se desenvuelven en un ambiente excesivamente condicionado por aspectos económicos del propio ser humano. En consecuencia, abandonando de forma progresiva su relación directa con los elementos naturales de la vida campestre (CALA). (4)

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Quizás sea una imagen demasiado dramática. Sea como sea, hay demasiadas señales que nos dicen que el planeta no marcha bien

Si las ciudades más pobladas del mundo siguen creciendo demográficamente al ritmo actual, la instantánea será apocalíptica. Hay treinta “megaurbes” en el mundo que superan los 10 millones de habitantes, bastantes de ellas con dilatadas creces y la mayoría en regiones menos desarrolladas. Las veinte más pobladas superaron los 375.000 millones de habitantes en 2016; pero, solo ocupan el 3% de la superficie terrestre, consumen entre el 60-80% de la energía del planeta y producen 75% de las emisiones de gases invernadero. Cientos de millones de personas que viven en áreas urbanas por todo el mundo ya se están viendo afectadas por el aumento del nivel del mar, aumento de las precipitaciones, inundaciones, tormentas y huracanes cada vez más devastadores y frecuentes, así como períodos de calor y frío intensos debido al Cambio Climático (CONCIENCIA ECO). (5)

En un hábitat cada vez más urbano, el ser humano cambia el contacto directo con la naturaleza, en pro de ambientes más “artificializados”.

Considerando que los motivos del distanciamiento de los sistemas rurales a los urbanos han sido y son muy complejos y variados, curiosamente, aunque después de los datos ofrecidos pudiera resultar paradójico, esas causas de alejamiento suelen llevar aparejados en casi todas ellas cierta componente de “búsqueda de seguridad”. Sin poner en duda que cualquier elección que se haga tiene sus ventajas y sus inconvenientes; si parece preocupante la pérdida paulatina y persistente de “compresión directa” que el ser humano experimenta con buena parte del funcionamiento de la esencia más natural, y de manera especial cuando “los poderes establecidos” diseñan su manejo de forma insistentemente poco apropiada, influidos por ciertas codicias egocéntricas.

Quizás sea momento para recordar que cada vez son más numerosas las personas que adquieren los conocimientos del “mundo rural” a través de revistas, libros, televisión..., y más recientemente de internet o paseos en fines de semana. También es más urbano el hábitat donde a diario nos desenvolvemos, lo cual suele llevar aparejado cierto detrimento del contacto directo con la naturaleza, en pro de ambientes más “artificializados”. Obviamente, aunque esta forma de entender el conocimiento del entorno natural es también necesaria; sin embargo, si no se complementa con la observación directa y práctica personal más o menos constante, en su compresión suelen aparecer incertidumbres. Es por ello que este incompleto entendimiento de “lo rural” por parte de las personas que viven en las grandes urbes, persistentemente, se va acrecentando, sobre todo cuando, desdeñando su dignificación, comienza a “despreciarse” su necesidad.

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Este mapa de Asia nos indica por su población hacia dónde se pueden desplazar los centros económicos en detrimento de Occidente

Conviene recordar que la tierra es nuestra casa, y que de momento no disponemos de otro planeta para la mudanza.

En cierto modo, además, en la gran ciudad, todo ello suele asociarse con la idea generalizada que se tiene de la permanente “estaticidad” del ambiente rural. Incluso cuando los medios de comunicación nos recuerdan casi a diario algún tipo de agresión a ese entorno, y a veces nos muestran sus preocupantes consecuencias dinámicas. A pesar de que, con mayor o menor acierto, en una primera reacción es frecuente buscar culpables, el resultado final suele acabar en que cualquier tipo de explicación superficial de los hechos sea suficiente. Sin embargo, en escasas ocasiones se profundiza en sus consecuencias, especialmente indirectas, para intentar que no vuelva a suceder, cuando parece imprescindible una mayor previsión y observar mejor los procesos rurales para así no repetir los mismos errores anteriores.

No creo que esa compresión mínima, en ocasiones para algunas administraciones públicas bastante próxima al desistimiento, de lo que sucede alrededor del “mundo rural” sea muy positiva. De igual modo pienso que el hecho bastante extendido de delegar casi completamente el conocimiento y la responsabilidad en técnicos, investigadores, científicos..., y/o personas más o menos sensibles a ello en torno al Movimiento SocioAmbiental, limita la posibilidad de encontrar soluciones. Quizás convenga recordar al respecto que la tierra es nuestra casa, y que de momento no disponemos de otro planeta para la mudanza.

El medio rural da de comer al urbano y la soberanía alimentaria, es un requisito para garantizar la paz mundial

No deberíamos olvidar que el medio rural “da de comer” al urbano, y como dice ESQUINAS, en un mundo globalizado e interdependiente, el hambre y la pobreza son los vectores de muchos males de la humanidad, así como de la violencia internacional, de la inmigración ilegal..., y de las mayores tragedias terrestres. Por eso, es de una enorme miopía política no combatirlas, cuando han sido y son el caldo de cultivo de tantas revueltas sociales. Si hasta ahora no se ha actuado en este sentido por solidaridad o fraternidad para acabar con ellas, ¿por qué no hacerlo ya, aunque sólo sea por “egoísmo inteligente"? Si queremos que la Tierra tenga un futuro, hemos de ser conscientes de que es un problema de todos y todas. Ya que la situación actual es insostenible, parece vital ligar la seguridad mundial en la lucha contras ellas. Dada su peligrosidad, es fundamental la seguridad del hambre; y la soberanía alimentaria, es un requisito para garantizar la paz mundial.

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Hay lugar para la esperanza. El autor de este artículo junto a Antonio Hurtado, con muletas, son como muchas personas y grupos, grandes defensores de la soberanía alimentaria

Pensando en las generaciones venideras, hay que dignificar el medio rural y a quienes allí conviven

A su juicio y compartiendo sus preocupaciones, también creo que es necesario dignificar como se merece al medio rural y a quienes allí conviven, así como potenciar mucho más la consideración de quienes aún no han nacido, ni tienen voz, ni voto y ni consumen. Dado que gobiernos y mercados tampoco se preocupan lo suficiente de la inagotabilidad de los recursos y de preservarlos, las generaciones venideras no podrán vivir; es por ello que debemos pensar en el futuro, y para ello es imprescindible no agredirlos ni destruirlos. De no hacerlo, estamos robando a nuestras hijas e hijos. Actualmente, el sistema económico y político viene marcado por el mercado, y éste apenas valora el interés de “quienes vendrán”, ¿les interesan? Si solo se atiende la demanda presente, ¿es necesario poner correcciones al mercado y al sistema democrático político? ¿Por qué no introducir la figura del “Defensor de las Generaciones Futuras”, como parte del parlamento, del gobierno y de los órganos de decisión, de modo que se permita tratar todos los asuntos también desde los intereses de los que están por nacer?

A veces me pregunto si, en la antes referida “búsqueda de seguridad” que intentamos encontrar en el medio urbano, no es un error acostumbrarse a creer que somos regidores de nuestra vida cotidiana y su entorno. Sobre todo cuando, reiteradamente, damos muestras tangibles de no aceptar la voluntad que la naturaleza nos ofrece, en contra de lo que muchas civilizaciones y culturas rurales han mantenido durante siglos.

Si la generación actual es la guardiana de los recursos naturales del planeta para que la humanidad del futuro pueda desarrollar su vida en condiciones óptimas de supervivencia en el planeta Tierra” (SAVIA) (6), ¿por qué no valoramos más que la supervivencia en el medio urbano es una deuda con nuestros antepasados, una necesidad en nuestro presente y una responsabilidad para con las generaciones futuras, incluidas las rurales?

Notas

(1) DATA (2018). Población Urbana. Datos Banco Mundial. Disponible en: https://datos.bancomundial.org/indicador/SP.URB.TOTL.IN.ZS

(2) ESQUINAS, J. (2007) . “España vive un retroceso brutal en términos de hambre, sobre todo infantil”. Eldiario.es (5/7/07). Disponible en https://www.eldiario.es/andalucia/desarrollo-intelectual-malnutridos-decrecer-profundamente_0_147335631.html

(3) GONZÄLEZ, D. (2018). La mitad de la población mundial vive en el 7% de la superficie del planeta. Disponible en: https://fronterasblog.com/2018/01/16/la-mitad-de-la-poblacion-mundial-vive-en-el-7-de-la-superficie-del-planeta/

(4) CALA, M. (2018). “Crecimiento Ilimitado o Desarrollo Sustentable. ¿Que Necesitamos los Seres Humanos?”. Granada por una Nueva Cultura del Territorio. Disponible en: http://www.otragranada.org/spip.php?article881

(5) CONCIENCIA ECO (2018). “Las 20 ciudades más pobladas del mundo”. Disponible en: https://www.concienciaeco.com/2018/02/22/las-20-ciudades-mas-pobladas-del-mundo/

(6) FUNDACIÓN SAVIA” (2018). “Defensor de las Generaciones Venideras”. Disponible en: http://fundacionsavia.com/defensor-las-generaciones-futuras/

Otros artículos de Manuel Cala Rodríguez publicados en otragranada.org

- Repolitizar la agroecología, es tomar partido por la vida desde procesos colectivos, emancipadores y sustentables http://www.otragranada.org/spip.php?article882
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- ¿Legaremos a las futuras generaciones el agua en mejor estado que está hoy? http://www.otragranada.org/spip.php?article850&lang=es&debut_articles_rubrique=30

- Sin el protagonismo histórico pecuario. ¿Quién sustentará los caminos públicos en el futuro? http://www.otragranada.org/spip.php?article860&debut_articles_rubrique=15

- ¿Sincretismo en la leyenda de San Isidro Labrador, Patrón de los agricultores y campesinos? http://www.otragranada.org/spip.php?article869

- Saberes campesinos que supieron regular recursos y actuar sosteniblemente ignorados por la modernidad http://www.otragranada.org/spip.php?article853

- ¿Legaremos a las futuras generaciones el agua en mejor estado que está hoy? http://www.otragranada.org/spip.php?article850

- Los linderos agrarios son ecosistemas imprescindibles por los múltiples beneficios que nos proporcionan http://www.otragranada.org/spip.php?article848


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